domingo, 24 de julio de 2011

Memorias de verano - XXIV

El Plan Provincial de Cooperación a las Obras y Servicios de Competencia Municipal y Carreteras ha sido desde siempre la más importante actuación inversora de las diputaciones, regulado por una normativa estatal que obliga a dar audiencia en el mismo a la totalidad de municipios de una provincia. Luego, cada Diputación tiene un margen de propia decisión para establecer los términos de la participación de éstos en el Plan de cada anualidad. Su reglamentación, contenido y desarrollo fueron los pilares sobre los que construimos el nuevo modelo de relación que, a través de la Concertación, se establece en Málaga entre los gobiernos de los municipios y de la provincia: teniendo como criterio base la población de cada municipio, con aplicación de factores correctores que faciliten la convergencia de los más pequeños, se determina la cantidad que corresponde a cada entidad y se le pide al Ayuntamiento que proponga la actuación que pretende llevar a cabo con ella.

Antes de la entrada en vigor del citado modelo de Concertación, era habitual mantener una reunión con alcaldes o concejales, asistidos de los secretarios de los ayuntamientos, a fin de informales sobre la tramitación administrativa del Plan Provincial, sobre todo en lo que tenía que ver con los plazos de presentación de propuestas, aprobación de proyectos, licitación de actuaciones, etc. Estas reuniones, como la que celebramos el veinticuatro de julio de dos mil tres, ya no tienen razón de ser, puesto que de lo referido al Plan se informa en las reuniones que se llevan a cabo para determinar los contenidos y trámites del Programa de Concertación.

Con el Plan Estratégico de la Costa del Sol Occidental ha sucedido igual que con otros muchos proyectos que no pasan de tales por más buena intención que mueva a sus impulsores. Patrocinado por la Mancomunidad de Municipios costeros y elaborado por la Asociación Málaga Desarrollo y Calidad (MADECA) con el apoyo y participación de los once ayuntamientos agrupados, el Plan contempla, además de un serio y riguroso diagnóstico de la realidad de la zona en el momento de la redacción, un extenso inventario de propuestas que tienen que ver con todos los asuntos que de manera directa inciden en la modernización de un territorio y en la calidad de vida de los ciudadanos. Incluía el Plan, por tanto, una previsión de inversiones necesarias para la dotación de infraestructuras, principalmente de transportes, y para diversificar la economía, librándola de la casi exclusiva dependencia del turismo.

No pensábamos, quienes por haber participado en la redacción presentamos el Plan la mañana de idéntico día al de hoy de hace tres años, que el documento no iba a pasar del puro voluntarismo, que las propuestas no iban a convertirse en proyectos y éstos en actuaciones, que las intenciones se verían defraudadas por la realidad. Probablemente el Plan adolecía de unos planteamientos en exceso ambiciosos, pero era también extremadamente realista en otros muchos. Ello hubiera justificado la decisión de, al menos, pensar en desarrollarlos.

Desde el gobierno de la Diputación siempre mantuvimos una muy cordial y fructífera relación con los responsables de la Federación Malagueña de Fútbol y Fútbol Sala. Sin duda que ayudaba a ello el hecho de que la gestión de la Escuela Provincial de Fútbol nos hacía coincidir en algunos de los objetivos. Pero no es menos cierto que la colaboración que se nos requería vino siempre cargada de prudencia y el destino de la misma justificaba la respuesta positiva. Así, las selecciones de jugadores de las distintas categorías siempre visitaron la Institución Provincial antes de sus desplazamientos a competiciones de ámbito autonómico, anualmente se hacía un reparto de balones entre equipos de fútbol base, se nos tenía en cuenta en la gala anual de entrega de trofeos de las competiciones de equipos federados, hemos colaborado en programas formativos…

Me ha quedado incompleto el párrafo anterior, porque también se dio alguna vez el caso de que, a la vuelta de las competiciones autonómicas, algunos equipos volvían a visitar la sede de la Diputación para dar cuenta del triunfo alcanzado en las mismas. Tal es el caso de dos equipos alevines de Málaga y del senior de Frigiliana que el veinticuatro de julio de dos mil ocho, acompañados de sus cuadros técnicos, compartieron la alegría del triunfo alcanzado días antes.