Cada año, por estas fechas, felicito a mis amigos, vía sms, con versos de autores españoles, con marcada preferencia hacia los andaluces. Como la "kilométrica" agenda de mi móvil puede favorecer el olvido involuntario a la hora del envío y quiero que mis deseos alcancen a todos, reproduzco el texto de Luís Cernuda elegido para la ocasión:
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin de tu camino y de tu vida.
No eches de menos un destino más fácil.
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
(Ojalá nunca falte quien te quiera y siempre sepas apreciar a quien lo haga. Que seas feliz y no sólo en Navidad. Un abrazo)
lunes 22 de diciembre de 2008
Nuestra felicidad ha de ser la de todos.
sábado 13 de diciembre de 2008
Otra soleá
¿De la costilla de un hombre?,
a la mujer yo no creo
que la hiciera dios tan pobre.
De nada, compañeras. Pero no veáis más que puro egoísmo: si no tendría nunca el menor interés por lo que pueda salir de una de mis costillas, ¿por qué lo iba a tener por algo que me dicen que salió de la de un primate?
lunes 8 de diciembre de 2008
En un sólo día no cabe tu nombre.
Curva el tiempo la espalda mas no inclina
tu orgullo de mujer ante los años
ni han podido agrietar los desengaños
el noble impulso en tu raíz de encina.
Tu débil voz, antaño cristalina,
no mengua la razón de tus redaños
y el arrojo se afirma en los tamaños
del tesón que al dolor ciega y domina.
Temprano hirió la muerte tu pupila
y a mujer, antes que niña, obligada
tu casa con silencios la ocupaste.
Sus garras contra ti la vida afila
mas no dejo que duerma silenciada
la canción que de niño me cantaste.
miércoles 3 de diciembre de 2008
Una copla tan sólo
Aclaro en el título porque, a cuentas de una entrada anterior en la que ponía la letra de un fandango, algunos de los lectores me han preguntado si con lo contenido en ella quería referirme a alquien en concreto. Pues no. No pretendo juzgar en este blog comportamientos individuales. Otra cosa es que, en ocasiones, pongamos nombre y apellidos a una conducta que, por lo extendida, no tiene dueño. Ahí va:
Cuando te olvidó la suerte
la mano te di con fuerza
y fuiste tan indecente
que ahora te da hasta vergüenza
de mirarme frente a frente.
Pero tal vez se trate de propia e injustificada percepción. Porque puede suceder que si alguien desvía la mirada al encontrarse con uno sea por puro padecimiento de estrabismo. Y si agacha la cabeza sea, simplemente, porque le pesa más de lo que puede soportar. Y es que mantener la mirada y la cabeza con dignidad requiere de un esfuerzo que no se puede exigir a todos.

