Hace unos minutos que ha terminado la Asamblea de la Agrupación Socialista de Ardales en la que, tras haberlo sido durante veintidós años, he dejado de ser Secretario General del Comité Local. Un período demasiado largo en el que la entrega y la dedicación no han podido ocultar los errores cometidos. Seguro que el nuevo Comité sabrá reponer lo que con mi actuación quedó en el camino. Con mi apoyo decidido cuenta, si de algo le sirve.
Todo lo que haya tenido de buena esta etapa, más de un tercio de mi vida, quiero dedicarlo y compartirlo con un compañero y amigo, José Antonio Padilla, hace unos días elegido como responsable de Cultura en el Comité Local de la Agrupación Socialista de Álora. Su prudente timidez nunca ha podido ocultar que su indagadora y penetrante mirada es signo inequívoco de un genio tallado en la valentía sosegada de los humildes. Cuando la vida lo ha puesto a prueba, lo está demostrando.
Estoy seguro que no te derrotará, amigo. No hay circunstancia del cuerpo capaz de ganar a la esperanza sin límites que dejas ver en el sms que hace unos días recibí de ti. Y si a eso le añades tus versos, tu compromiso, tus convicciones... Un abrazo, compañero.
miércoles 29 de octubre de 2008
Compañero Padilla
sábado 25 de octubre de 2008
Bueno, pues mi nieto anda ya...
Esta tarde he llegado a casa y me he encontrado con que Jose se ha echado a andar. Estos no paran de dar sorpresas... y sentido nuevo a mi vida.
Jose, con su paso inseguro e irresponsable se empeña en coger una pelota que se desplaza más rápida que él. Cuando vuelva del fin de semana, su prima le ayudará a atraparla. Otra cosa es que después se la quiera dar.
Con ella hemos empezado a quitar cosas de sus sitios habituales, así que Jose se verá obligado a entretenerse con los juguetes en lugar de sacar cacerolas y sartenes de las estanterías de la cocina y de pretender "ordenar" los CDs de su abuelo.
Un día de estos "les echo una carrera".
jueves 16 de octubre de 2008
En clave local: Jugando con los sentimientos
Hace algo más de una hora que el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Ardales, ante la actitud indecorosa e intolerante del Sr. Alcalde, se ha visto obligado a abandonar el salón en el que celebraba sesión ordinaria el Pleno de la Corporación Municipal.
Sucede que, al punto de "Ruegos y Preguntas", en mi condición de portavoz del Grupo Socialista, he interrogado al Sr. Alcalde del siguiente tenor: ¿Por qué el silencio de cinco minutos en memoria del Brigada del Ejército D. Luís Conde tuvo lugar en Ardales el viernes 26 de Septiembre y no el martes 23, tal y como había convocado la Federación Española de Municipios y Provincias?
El Sr. Alcalde ha empezado justificando la disparidad de fechas de la convocatoria en base a unas poco creíbles circunstancias climatológicas y, después de presuponer mala intención en la pregunta, ha terminado acusándome de "jugar con los muertos". He reclamado mi derecho a intervenir, por alusiones, para manifestar al Sr. Alcalde que le hubiese bastado con exponer el argumento que hubiese entendido procedente para que el Grupo Socialista se hubiese dado por satisfecho, y que sobraban las demás consideraciones, en especial la gravísima, maliciosa y gratuita acusación de "jugar con los muertos". El Sr. Alcalde ha persistido, en los mismos términos, en su argumentación, ante lo que le he pedido que retirase la acusación. Al negarse a hacerlo, en una actitud prepotente e indigna del cargo que ocupa, el Grupo Socialista ha abandonado el Pleno.
El Sr. Alcalde, D. Juan Calderón Ramos, amenazado de expulsión por Izquierda Unida tras su pacto con Falange Auténtica para hacerse con la Alcaldía de Ardales, sigilosa y vergonzantemente readmitido por la misma formación política que públicamente le repudió, ha demostrado ser un histrión al que le viene larga la responsabilidad que le ha sobrevenido y un desalmado incapaz de darse cuenta y admitir que esta noche, en la sesión del Pleno de la Corporación de Ardales, el único que ha querido jugar ha sido él. Con los sentimientos del portavoz y del resto de concejales del Grupo Socialista. Lo que sucede es que, queriendo jugar con los sentimientos de los demás, ha dejado bien a las claras la medida exacta de los suyos.

