domingo, 1 de mayo de 2011

Caravana electoral - I

Afortunadamente, y así sucede cada cuatro desde hace treinta y dos años, el próximo 22 de mayo hay elecciones locales. Ni más ni menos importantes que cualesquiera otras, que todas son igualmente necesarias para la democracia, pero con el carácter especial que les presta la posibilidad (que no debiéramos desaprovechar) que se nos brinda de elegir a quienes van a tener la responsabilidad de gobernar nuestro más inmediato entorno o de controlar a quienes lo gobiernen, a quienes conocemos y vamos a tener la oportunidad de trasladar nuestras propuestas, quejas o sugerencias (sería bueno que también las felicitaciones si las merecen) cuando tengamos necesidad de hacerlo, aunque condicionados por la dimensión de la localidad en ambos casos y, en el segundo, por la mayor o menor cercanía que como patrón de conducta adopten los finalmente elegidos.

He de reconocer que no teniendo apenas motivos de insatisfacción en el ejercicio de las responsabilidades institucionales, no hay actividad que me procure mayor bienestar mental y emocional que hacer apología de la política y propaganda de mi partido. Porque a estas alturas de la vida nada me prohíbe sentirme orgulloso tanto de mi condición de político como de la militancia en el Partido Socialista Obrero Español. Y mientras más ruido haga la artillería enemiga más alto lo voy a decir.

Así que desde hace ya algunos meses estoy inmerso en la precampaña electoral, participando en los actos que se programan para presentar las candidaturas socialistas. Ayudando en lo que puedo a compañeros y compañeras en los que voy apreciando muchas virtudes, pero sobre todas sobresalen la ilusión por el servicio público y el compromiso con el socialismo democrático y con sus pueblos.

El 23 de Enero pasado intervine en Fuente de Piedra en el acto de presentación del compañero Paco Hidalgo como candidato a revalidar la Alcaldía que ahora mismo desempeña. Paco, que aparece en el centro de la fotografía, es de admirar por muchas razones. Como su pueblo lo sabe, estoy seguro de que va a seguir siendo Alcalde cuatro años más y los que vengan después. A mi derecha en la fotografía está la compañera Eufemia Díaz, que ejerció de mantenedora del acto y que va de candidata número cinco. De número dos va en la candidatura del PSOE Yolanda González, que en el mandato que ahora termina ha ejercido la Alcaldía Accidental durante algunos meses. En la candidatura villafontense se puede apreciar algo que empieza a ser normal en muchos de los pueblos de nuestra provincia: el número nueve es John Derek Fourne - Bryant.

El seis de febrero tocaba presentar la candidatura en Mollina y ahí estoy, dirigiéndome a los asistentes que abarrotaron el salón de la Casa de la Cultura. Recuerdo que intervine en primer lugar porque otras obligaciones me reclamaban en Málaga. A la hermandad política con los socialistas de esta localidad uno la coincidencia de que, al igual que ocurrió en mi pueblo en las últimas elecciones, Izquierda Unida ha impedido que el PSOE gobierne el Ayuntamiento mollinato, a pesar de haber ganado las elecciones en 2003 y 2007. En las últimas se quedó a sólo cuatro votos de alcanzar la mayoría absoluta. En ambas ocasiones, la que se llama izquierda real quitó la alcaldía a los socialistas, amparándose en un pacto con el Partido Popular, que debe ser allí en Mollina un muy leal colaborador de la izquierda transformadora, a la vista del prolongado idilio entre ambas formaciones. Encabeza la candidatura Eugenio Sevillano que es el actual portavoz socialista en el Ayuntamiento. Joven, experimentado, inteligente y apasionado por su pueblo: el próximo Alcalde de Mollina.

El once de marzo tocó una de las plazas en las que más sentido encuentro al respaldo que con la presencia podamos prestar a los compañeros del lugar. No podía dejar de atender la invitación del compañero Cristóbal Bonilla para que interviniera en la presentación de la candidatura que encabeza en Alhaurín el Grande (Hago un inciso: los habitantes de este hermoso pueblo del Valle del Guadalhorce, cuando hablan entre ellos de su pueblo se refieren al "lugá", lo que siempre me ha gustado porque ese término es el que, hasta hace unos años de modo habitual y más raramente ahora, hemos utilizado los naturales de El Borge cuando entre nosotros hemos hablado de nuestro pueblo. Pasa también en Casabermeja) Parece ser que el Alcalde, que seguramente ostentará el lamentable privilegio de ser el único ciudadano español que ha podido presentarse como candidato en dos elecciones locales estando en libertad bajo fianza, dio profusa difusión a mis palabras, porque parece ser que no le gustaron. A mí tampoco me gusta él. Cristóbal Bonilla merece ser Alcalde de su pueblo porque es una persona honesta, un técnico solvente, un político comprometido, y un alhaurino que nunca utilizará su pueblo como coraza de sí mismo, como hacen otros.

martes, 26 de abril de 2011

Lo que siempre quise decirte

“El hombre de más cultura en la sangre que he conocido”, dijo García Lorca de Manuel Torre, el jerezano de voz tan descarnada como expresiva. Alguna vez lo hemos comentado, porque los dos compartimos afición por el flamenco y es muy parecida la valoración que nos merecen las aportaciones que al mismo hicieron los artistas desde el comienzo del grito al momento presente. Desconozco los motivos de Federico para realizar tan contundente afirmación, pero seguro que no están menos fundamentados los que tengo para apropiarme de la frase del poeta y aplicártela. No vayas a tomarlo como irreverencia, que te conozco. Descuida, que en mi deseo no hay la menor intención de ofender la memoria del granadino.

Federico mal murió antes de que nacieras y nací dos décadas después de que Manuel Torre ganase la inmortalidad de la leyenda. Ni Federico te conoció ni alcancé a tratar al Torre. Por tanto, sin que merme un ápice el respeto y admiración que el poeta y sus pronunciamientos me inspiran, afirmo que no he conocido a nadie que, como tú, dé más sentido a los términos hombre, cultura y sangre.

De exagerado, amigo, nada. No voy a dejar que tu extremo sentido del pudor me obligue a callar una vez más lo que pienso de ti. Y lo que pienso es que en tu persona se conjugan los valores de fidelidad a la tradición de raíz telúrica y ancestral, de tenacidad en la vocación de aprender en la vida y en la gente, de humildad para el provecho y de orgullo en el servicio, de voluntaria generosidad en el ofrecimiento a causas nobles, de sosegada prudencia en la preocupación y en la felicidad, de condescendencia ante la necedad y de reconocimiento al sensato…

Nada de protocolo hay en mis palabras, hombre. Ya sabes que me fastidia, como a ti, esa parafernalia de cumplidos y galanteos de quienes en los actos de reconocimiento quieren quedar bien con el reconocido y, sobre todo, consigo mismo, buscando la fascinación del auditorio. Ni una sola de esas palabras que tan amables consideras son fruto de la especulación, sino que responden a la observación (¿o piensas que no me he fijado?) de tus actos a lo largo de los más de treinta años transcurridos desde que un joven e inexperto maestro de escuela empezó a recibir enseñanzas de un veterano testigo de la vida.

No es difícil identificar los afectos sinceros. No he necesitado verte cada día para saber que contaba con un amigo absoluto. No me perdonaría si el absurdo recato que nos impide exteriorizar los sentimientos cuando son auténticos te ha llevado a entender como frialdad algunos de mis silencios. Ya sabes que con frecuencia, y por un equivocado sentido de la firmeza, tendemos a considerar debilidad la expresión de los sentimientos. Pero tengo motivos suficientes para desterrar esa aprensión porque estoy convencido de que nunca dudaste de mi amistad.

Fíjate la paradoja que se da en el hecho de que seamos capaces de emocionarnos con un cante, con un toque (como ese que por malagueñas de personal inspiración nos ha ofrecido el mismo Juani que, sintiéndole nuestro, alentamos en su empeño de aprender a tocar la guitarra), o con una copla o un violín por verdiales, e intentemos disimular las emociones que nos inspiran quienes con su comportamiento leal y honrado se hacen merecedores de nuestro afecto. Pero, tal y como encarrilamos nuestros comportamientos sociales en el tiempo presente, tengo serias dudas de que seamos capaces de dar un poco de normalidad a nuestras expresiones y de hacer innecesario el lamento por las oportunidades que de mostrarnos tal y como somos hemos perdido.

No hay nada como la palabra para superar las situaciones de pudor injustificado que a veces ganan a la devoción que sentimos por quienes de ella se han hecho acreedores. Por tanto, mi querido amigo, ya sabes que esta expresión que acabo de pronunciar es el más fiel reflejo del respeto, admiración y afecto que de manera mutua nos profesamos. Un abrazo, Alfonso.

domingo, 17 de abril de 2011

Amparo Cinema

Siempre he pensado que la política desprovista de afectividad produce gestores pero no gobernantes, atendiendo a la consideración (no sé si acertada) que tengo de los primeros como dirigentes que todas las acciones de las que son responsables las orientan en razón de la cuenta de resultados positiva y de los segundos como aquellos que priman el servicio a las personas, incluso cuando del mismo resulta saldo negativo.

En la ventaja que me procura a la hora de engarzar la acción política con los afectos personales siento recompensado el esfuerzo que he realizado en los últimos años por conocer cada uno de los rincones de nuestra provincia y a quienes en ellos viven. Raro es el lugar del territorio malagueño al que no me siento vinculado por vivencias de la más diversa índole, relacionadas con el ejercicio de la responsabilidad política a la que me debo.

Hoy me ha tocado visitar Almáchar, dentro de la agenda de actos relacionados con la presentación de candidaturas para las próximas elecciones locales que los responsables de mi partido han preparado. Con quienes durante muchos años han asumido la responsabilidad de dirigir el Partido Socialista Obrero Español en el blanco pueblo de la Axarquía y con quienes en estos momentos lo dirigen tengo la relación precisa para que cualquier acto político que comparta con ellos esté cargado de emotividad.

Pero es que, además, soy natural de El Borge, localidad a tiro de piedra de Almáchar. Aclaro que con la expresión “a tiro de piedra” señalo de manera metafórica la distancia que separa ambos pueblos, sin que tenga intención de aludir a la peculiar manera de mostrar la rivalidad localista que hace años tenían algunos lugareños.

Pues bien, esa cercanía geográfica hace que tenga recuerdos entrañables de mi infancia, que tienen que ver con las visitas al pueblo vecino con motivo de la feria de verano y la de primavera en honor del Cristo de la Banda Verde, con los informales encuentros de fútbol en el río, cuando los miércoles por la tarde los maestros de ambas localidades nos llevaban “de paseo” a los Cinco Puentes, con las primeras fiestas del Ajoblanco, allá por los finales de la década de los sesenta, con los buenos ratos vividos con los veteranos fiesteros fedatarios de la singularidad de un toque de verdiales aún hoy falto de ubicación…

Y guardo un imborrable recuerdo de cuando de la mano de mi padre recorrí andando los dos kilómetros que separan El Borge de Almáchar para ver por primera vez el cine. “Las minas del Rey Salomón”, fue la película que había programado el propietario del local que, aunque de nombre José y apellido Gutiérrez, en ambos pueblos era conocido como Pepe Santo. También me acuerdo que la segunda película que vi, en el mismo lugar y circunstancias, fue un western: “El último tren a Gun Hill”

Encabezada por Antonio Yuste, hoy se ha presentado en Almáchar la candidatura del PSOE para las elecciones del próximo 22 de mayo. Los componentes de la misma conjugan juventud madura e incipiente juventud, experiencia y expectación, pero están todos impregnados de la ilusión por recuperar para su pueblo el impulso, dinamismo y confianza en sus posibilidades que conoció en dieciséis años de gobierno socialista. Estoy seguro de que lo conseguirán.

El acto de presentación ha tenido lugar en la coqueta y bien dimensionada sala de que dispone una Casa de la Cultura que un alcalde fundamental para Almáchar, Paco Fernández España, levantó en el lugar del viejo y desvencijado cine de Pepe Santo. En el lugar del Amparo Cinema.

martes, 1 de marzo de 2011

"Síndrome del plus"

Cada cuatro años, cuando se acerca la primavera y de manera tan advertida como las golondrinas y los vencejos, pero con el vuelo más bajo, se hacen notar los síntomas del “Síndrome del plus”, disfunción psíquica con casi inevitables repercusiones somáticas que afecta a muchos candidatos a alcaldes y a concejales que, ufanos de la propia capacidad, no pierden ocasión de manifestar, a ser posible con voz engolada y gesto suficiente, que la alta valoración de la que gozan entre sus conciudadanos aporta un valor añadido a la formación política titular de la candidatura de la que forman parte. Conozco bien esa alteración de la personalidad porque la he padecido.

En circunstancias de normalidad, los efectos de la eventual desviación no van más allá de lo anecdótico, tanto más cuanto, a veces, puede incluso estar justificada, sobre todo en pequeñas localidades en las que la implicación y compromiso del candidato con la sociedad de la que forma parte son determinantes en los resultados de la formación política que le da cobertura. Pero en el momento presente empieza a producir hartazgo el afán de muchos candidatos por distanciarse de lo que se ha venido en llamar “marca PSOE”. Esa fatiga, en mi caso, responde al desasosiego que me provoca que hombres y mujeres de tan arrebatador carisma hayan dejado pasar la ocasión de concurrir como independientes a un proceso electoral que, estoy seguro, habrían ganado de corrido sin el perverso efecto contaminante del partido al que se han vinculado. No deberían privarnos de la gozosa contemplación de los éxitos individuales que el destino les tenía reservado.

Empiezo a estar, sí, un poco cansado de que quienes deberían estar ocupados en prestar lo mejor de sí mismos para ayudar a desterrar las dificultades que alcanzan a una parte importante de la sociedad, cooperando con sus compañeros en superar la situación de deterioro de la imagen del Partido y de sus responsables más visibles, dediquen su tiempo y esfuerzos justamente a lo contrario, minando cualquier posibilidad de recuperación y poniendo de manifiesto la preocupante falta de un sentimiento de pertenencia sin el cual no hay posibilidades de cohesionar y dar vigor al grupo.

Pero, sin duda es el signo de los tiempos, la moda para algunos socialistas es coincidir en la calle y en tertulias con quienes advierten descrédito en “la marca PSOE” y, con una incomprensible energía, desacreditar abiertamente al Presidente del Gobierno socialista, haciéndole responsable de todos y cada uno de los males reales o inventados.

Bien. Por más que miro debajo de las alfombras y por el ojo de la cerradura, no encuentro elementos de debilidad y de perjuicio para sus afiliados en una formación política que, con “la que viene cayendo” desde hace algunos años y con la desagradable responsabilidad asumida en el tratamiento de la crisis, sustenta un suelo electoral que no baja en ningún caso del treinta por ciento. Así que no sería mala estrategia que volcásemos nuestra ambición en fortalecer la marca, poniendo en ello el mismo entusiasmo que deberíamos sacar a colación para desenmascarar a quienes con su comportamiento irresponsable, alejado en ocasiones de lo que tiene que ver con la gestión de la crisis, colocaron cargas de profundidad en la nave de la que les habíamos entregado el timón.

Por otra parte, creo que es el momento de parar la ofensiva irracional por la que a José Luís Rodríguez Zapatero se le hace culpable a título individual de todas las medidas que producen rechazo entre la población española. Vamos a ver: ¿sólo Rodríguez Zapatero es gobierno en todo el Estado? ¿En la situación de pérdida de credibilidad y sintonía con los ciudadanos que hoy sufre el PSOE no tenemos responsabilidad los concejales, alcaldes, presidentes de diputaciones, parlamentarios, miembros de los gobiernos autonómico y estatal…? ¿Somos seráficos todos los socialistas y es diabólico el Presidente del Gobierno? Dicho para que se entienda: no estaría mal que cada uno aguantemos la vela que nos ha tocado en suerte.

No es la primera vez que traigo a este espacio de expresión a Felipe González, pero he de reconocer que en esta ocasión lo hago con un punto más de convicción, la misma que me provoca una reciente reflexión de quien casi siempre que habla lo hace desde la razón ensolerada con la experiencia: “en tiempo de crisis, militancia pura y dura”.

Los militantes, los simpatizantes, venimos hoy más que nunca obligados a demostrar que para los candidatos y para la sociedad española sigue siendo un plus contar con una formación política capaz de acreditar la hoja de servicios que desde hace un siglo y la tercera parte de otro ha ido escribiendo el Partido Socialista Obrero Español.

lunes, 3 de enero de 2011

Puerto donde arribo - IX

Casi seis meses y medio después de hacerlo con el octavo de los sonetos del librito publicado en 2001, inserto hoy la actualización de un nuevo poema de los incluidos en "Puerto donde arribo". Había quedado con los lectores del blog en que la poesía fuese antídoto, para quien lo necesitase, contra el síndrome de las tardes de los domingos. Puede parecer un contrasentido porque en muchas ocasiones los versos incitan a la añoranza, a la nostalgia, a la melancolía y lo que harían, entonces, sería ahondar en las mismas. Pero no es menos cierto que, aun cuando suscite tales emociones, la poesía excita la imaginación, activa la memoria y nos aleja de la abulia. Pues bien, a partir de ahora intentaré excitar la imaginación y activar la memoria, ojalá fuese capaz de hacerlo, sin periodicidad definida porque la añoranza, la nostalgia y la melancolía no están esperando las tardes de los domingos para plantar sus reales.

Llegaste a mi presente adormecido
cuando el tiempo los sueños cancelaba
y el coraje la sangre desterraba
al exilio del frío y del olvido.

Aliento halló en tu seno mi sentido
y en la tuya mi piel se acrecentaba.
De clara que te vi no imaginaba
que al amor pretendieras sometido.

Por ti escribía el verso transparente
y el mundo clausuré tras de la venda,
que de tu religión fui penitente.

Porque te amé, sin que me duela prenda,
para evitar la voz indiferente
he borrado tu móvil de mi agenda.

sábado, 1 de enero de 2011

Buenas intenciones

Como consecuencia de un proceso tranquilo y lógico advierto que, a medida que voy cumpliendo años, se acorta la nómina de las buenas intenciones coincidentes con el inicio de cada año, sin que tenga que ver con la relajación que el acomodo acaba imponiendo a la voluntad, sino más bien con el ejercicio de la misma en anteriores ocasiones o con la falta de motivación a la hora de acometer cambios en la manera de vivir a la que cada vez está uno más acostumbrado.

De entre las buenas intenciones más repetidas cada vez que termina un año y otro comienza, entresaco dos que, a fuerza de proponérmelo, di ya por cumplidas: hace más de una década que practico una hora de deporte cada uno de los días del año y hace catorce meses y veintisiete días que dejé de fumar. Así que, en estas fechas en las que tantos intentan alcanzar idéntico objetivo al que en su día me propuse, reafirmo el compromiso de que ambas decisiones sean definitivas. Si alguien que lea esto coincide en sus pretensiones de año nuevo con una o con las dos de las que en su día fueron mías, le aliento a que no espere un solo momento para adoptar la determinación de convertir en realidad la intención. Que empiece por la actividad deportiva diaria que del tabaco ya le alejarán por ley.

Aun reconociendo que no en muchas ocasiones, a veces las buenas intenciones cuajan y acaban originando un punto de inflexión en nuestras vidas, con resultados casi siempre beneficiosos puesto que nadie se propone introducir voluntariamente en su comportamiento cambios que le puedan suponer perjuicio. Aunque no siempre, el propósito es la antesala de la decisión y, por tanto, no es despreciable que durante unos días al año la preocupación más extendida sea la que tiene que ver con el viejo adagio de “año nuevo, vida nueva”. No obstante, para evitar desencantos y frustraciones, deberíamos encarar nuestras aspiraciones con el convencimiento de que no tenemos que jugarnos la vida cada uno de enero a partir de las cero horas.

También en estas fechas es caso excepcional quien no manifiesta una larga lista de deseos que tiene que ver con las buenas intenciones para con los demás. No escapo a esa costumbre y durante días he ido trasladando a buena parte de mis amigos y conocidos un amplio y diverso muestrario de mensajes en los que he pretendido que la palabra les acerque a la sinceridad de los buenos propósitos que con relación a ellos mi afecto suscita.

Como entiendo bien cubierto el cupo de mis buenos deseos para con los demás, aprovecho esta primera entrada de 2011 para pedir uno, sólo uno, para mí. No me va la vida en ello, ni cambiará el rumbo planetario caso de que suceda lo pretendido, pero si quien puede hacerlo accediera a lo por mí deseado, tal vez estaríamos en el punto de salida para empezar a forjar una sociedad en la que las personas puedan mirarse de frente. Con relación a lo que signifique un cambio en mi vida, me daría por satisfecho si en el año que acaba de nacer alguno de los conocidos que hasta ahora no lo hace fuese capaz de convertirse en protagonista de una buena acción, sólo una, aunque para ello tuviese que pronunciar una mala palabra, invirtiendo el orden tan del gusto de quienes hasta que no son descubiertos pasan por “políticamente correctos” pero que nunca alcanzan la exactitud en su vertiente humana.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Esperanza

Nunca baja del monte un mismo río
ni es la misma la luz de la mañana
que te inunda. Cuando abres la ventana
y al día la mirada, está vacío

tu espacio. Piensa, entonces, que un desvío
hace un camino y cómo al sol le gana
la nube la batalla. Que no es vana
la espera de la lluvia en el estío.

Verás que un corazón, al mundo abierto,
de impulso nuevo con su voz la tierra
llena. La voluntad frente a lo incierto

rompe la reja que al futuro encierra
y es simiente que anuncia el fruto cierto,
agua para la mar, viento en la sierra.


A quienes al alcance la tienen, felicidad en estas fiestas y la invitación a intentar, al menos, que cada año nuevas personas abandonen el grupo de los ajenos a ella. Hagamos corresponder, de vez en cuando, cada uno de nuestros deseos buenos con un buen acto. Y que, en la misma proporción, nuestra palabra sea más un compromiso que un ejercicio retórico.

¡Salud para las fiestas y para el tiempo por venir!